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Rockonomics, industria musical el reflejo de la economía

Desde los cambios y mutaciones de la música, se explica el comportamiento económico, según la investigación de Alan B. Krueger

Actualidad Rockonomics, industria musical el reflejo de la economía
30 de Agosto, 2019.
Equipo FIMPRO

Hace algunos meses se publicó el libro póstumo de Alan B. Krueger titulado “Rockonomics: A backstage tour of the want the music industry can teach us about economics and life”. Krueger fue un economista estadounidense que descató como profesor de dicha área en la Universidad de Princeton. En su experiencia como docente encontró que la mejor manera de explicar la economía estadounidense es a través del rock and roll y del comportamiento de la industria musical, de esto trata su última publicación.

En los últimos treinta años las mutaciones de la industria musical han sido muchas ¿por qué? Por las mismas razones que la sociedad y economía lo han hecho: el avance tecnológico y la globalización. Aunque lo anterior no es para nada un nuevo descubrimiento, resulta interesante el comparativo al dar un panorama distinto.

Las ideas principales de este libro rondan en un ejemplo es específico: en industria de la música en vivo en Estados Unidos. Del 1981 al 2012 el precio de los boletos para conciertos creció un 400%, mucho más que la inflación en ese mismo país y en ese mismo rango de tiempo pues se registra un aumento de 150%.

Krueger también menciona que la porción que se lleva el 1% de los artistas de la venta de boletos se ha duplicado de 1982 a 2003, pasando del 26% al 56%. Mientras que el 5% se lleva a sus bolsillos el 90% de los ingresos de música en vivo.

La analogía con el resto de los movimientos económicos recae en el caso específico de las familias estadounidense en donde solamente el 1% logró duplicas sus ingresos de 1979 al 2011. Si queremos comparar lo anterior con lo que pasa en México, por ejemplo, vemos que lo que ocurre en la industria de la música también sucede en la economía de la sociedad. Según el informe de la Oxfam “¿Bienestar público o beneficio privado?” dice que el 1% de los mexicanos más ricos (1.3 millones) es dueño de 40 de cada 100 pesos de la riqueza del país en cuestión, y el 50% de los más pobres (65 millones) solo tienen 3.5 pesos.

Otro ejemplo que del ecosistema musical se traslada al ámbito de los problemas del día a día es el hecho de que, con el amplio acceso a la música y a una infinidad de canciones con opción a ser descargadas y replicadas sin ningún costo, los ingresos y el trabajo de los artistas se ven poco redituables y de ellos nace el alto costo de las entradas a sus conciertos.

El mismo autor toma como referencia a David Bowie quien predecía estos fenómenos: “la música en sí misma se convertirá en servicio cono el agua o la electricidad” y como resultado los artistas deberán estar preparados para hacer muchas giras porque esa es realmente la única opción que tendrán.

¿Esto mismo pasa con la crisis de empleos? La mano de obra se multiplicó o replicó (como las canciones), mientras que las empresas no están dispuestas a pagar un alto costo por dichos trabajos. Aquí entra el factor del talento único o capacidad especial” que genere valor, traducido en ganancia, lo mismo pasa con los músicos y su alto costo en sus conciertos. Lo anterior se conoce como “economía de escala” con “jugadores siendo sustitutos imperfectos”. Sumándole a lo anterior otros factores como la “suerte” y una “erosión de las normas sociales que comprimen los precios e ingresos”, el resultado lo que también se denomina como “economía superestrella”.

Hay muchos números expuestos por Alan que denotan como la desigualdad económica en la industria de la música es un laboratorio de la economía global. Vamos a las cifras de las ventas de álbumes y los ingresos de streaming que “reflejan nítidamente” la presencia de las superestrellas. El top de 0.1% de artistas se llevó más de la mitad de las ganancias en 2017. Lo mismo se plasmo en las giras: de 1982 al 2017 el 1% de los artistas top pasó de llevarse el 26% de las ganancias a sus cuentas al recoger el 60%.

Alan Krueger también registró el precio de los boletos a conciertos demostrando como hace años el costo era igual sin importar la zona. Ahora los costos dependen del lugar en el que quieras estar. Lo mismo pasa con los festivales que venden experiencias distintas por un precio de ticket diferente, como las zonas VIP. ¿Son entonces estas estrategias de la industria del entretenimiento, del sector musical, los que nos ayudan a entender la desigualdad en general?

El autor también nos dice “La mayoría de los músicos son artistas desconocidos que viven en el anonimato y apenas ganan lo necesario para subsistir: solo unos pocos se vuelven superestrellas”, a pesar de la ampliación de canales para dar a conocer otros sonidos.  Con lo anterior y desde el papel de industria, ¿qué podemos hacer para cambiar las tendencias y el sesgo limitado de las ganancias?

Aquí puede revisar uno de sus informes que hacen parte de su libro:

https://obamawhitehouse.archives.gov/blog/2013/06/12/rock-and-roll-economics-and-rebuilding-middle-class

Fuentes:

Animal Politico

OXFAM

El Economista México

El Economista Argentina

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